La rutina en el mundo occidental nos hace ir corriendo todo el día y el acceso a los productos ya elaborados y listos para su consumo, es inevitable.Podemos hacer una clasificación de los alimentos dependiendo del proceso de elaboración al
que son sometidos.

 NO PROCESADOS: Mantienen intactas sus propiedades de fibras, minerales… no son
transformados.
 PROCESADOS: son alimentos que, aún sufriendo un proceso de transformación como
las conservas de pescado, el jamón serrano o ibérico, no alteran demasiado sus
propiedades, ya que su consumo es al 90-95% de producto. La mayoría de éstas
conservas son llevadas a cabo por tratamientos hidrosalinos.
 ULTRAPROCESADOS: Alimentos pro inflamatorios, pro diabéticos como las galletas, los
cereales del desayuno, chocolate con leche, jamón de york o queso para sándwich al
que ni sabor ya le queda. Sufren una elaboración con tal cantidad de aditivos que
finalmente no queda casi producto de origen. Podríamos elegir al surimi como el Rey
del Procesado. Supuestamente derivado de pescado y el resultado para nada tiene que
ver con el alimento que representa.


Es importante distinguirlos, comida rápida no es igual a comida basura. Una hamburguesa procesada de una cadena multinacional o sushi elaborado en el momento con pescado fresco y de calidad sería la diferencia entre un buen y un mal procesado. Un bocadillo de pollo frente al típico sándwich de la máquina expendedora. También hay que tener cuidado con las salsas. Al añadirlas a nuestros alimentos estamos disminuyendo la calidad del producto de origen por los azúcares que contiene además de los colorantes y conservantes.
Hay numerosos deportistas que consumen suplementos como barritas proteicas y no saben que eso también son ultraprocesados. A veces no es perjudicial, desde luego están diseñados en laboratorios, pero dependerá de la materia prima. Sin duda, un alimento natural sería mucho mejor, pero los ritmos de un deportista en competición, a veces, no permiten comer otra cosa que no sea un gel o bebida energética. Lo que no sería lógico es llevar una
alimentación a base de ultraprocesados de manera recurrente pero queda demostrado que están muy de lleno en el mundo del deporte.

En consulta llegan muchos deportistas profesionales con problemas de resistencia a la insulina, inflamación o mala absorción derivados del consumo esos productos. ¡No todo vale aunque seas deportista! Producto como el pan elaborado en casa que conserva sus condiciones óptimas durante dos o tres días como mucho, son para nada comparables con esos panes comerciales que después de un mes están en perfecto estado ¡No quiero imaginar los conservantes que llevan! Además de muchísimo más azúcar, ya que los que dicen sin azúcar añadido, suelen aumentar las grasas, o a la inversa, sin grasa pero aumentan el azúcar.
Está claro que dentro de los ultraprocesados existen grados, como la suplementación, que sería de consumo asumible puntualmente, pasando por las conservas de pescado o el jamón ibérico como buenos procesados.

Como conclusión decir que los ultraprocesados están muy presentes en nuestras vidas,
evitarlos nos haría ahorrar en sanidad y en lesiones.