Desde el popular Winstrol, pasando por Pimobolan, Decadurabolin, Durabolin, Parabolan, Proviron… algunos sirven para mejorar el rendimiento y otros para paliar efectos secundarios de los mismos. Todos estos son esteroides anabolizantes. Tienen su origen en el tratamiento de problemas de salud, como el retraso en el crecimiento normal del adolescente, enfermedades en las que puede existir destrucción de masa muscular e incluso en el tratamiento de la impotencia. Por estos motivos, los esteroides se pueden conseguir de forma “legal” en una farmacia o de la que es la forma más común para las personas sanas: el mercado negro.

Para cualquier deportista libre de sustancias ilegales (sea cual sea su deporte) es realmente frustrante ver a un chaval que acaba de empezar a entrenar adelantar como un Ferrari a personas que llevan toda una vida entrenando y cuidándose la alimentación. Da igual la intensidad a la que entrenes, no importa lo estricto que seas con tu dieta, cuando un deportista se trata con esteroides anabolizantes obtiene unos resultados monstruosos, tres veces mayores que el deportista que no los toma. Además, si hormonalmente y genéticamente tenemos un 100%, es decir, nuestro estado de máxima forma física, con este tipo de “ayudas” se puede alcanzar incluso el 150%, lo cual es antinatural.

Entonces, leyendo el párrafo anterior, ¿por qué no nos metemos todos un ciclo anabolizante? ¿Por qué pierdo horas y horas en el gimnasio y me cuido la dieta si mi cuerpo puede transformar la mantequilla en puro músculo utilizando uno o varios anabólicos?Siento ser aguafiestas, porque a continuación desmenuzaré este oscuro mundo de los esteroides anabolizantes para personas que realmente no lo necesitan:

Cuando se entra en esta peligrosa espiral, las personas que venden estos anabólicos y los consumidores suelen predicar las siguientes frases: “por uno que me meta no pasa nadan lo malo es meterme ciclos anabólicos durante mucho tiempo” o “mis ciclos son de calidad, el peligro son los de mala calidad”. No se dejen engañar, pongamos un ejemplo: cualquier proceso del cuerpo está regulado por hormonas, entre ellas la regeneración celular. Imaginaos que, al meternos un ciclo, trastocamos el funcionamiento habitual y normal de nuestras hormonas y de las glándulas que las producen y esta función anómala puede hacer que una célula pierda el control y empiece a regenerarse sin parar, empezando a provocar un pequeño “bultito”, o más conocido como cáncer de cualquier órgano o tejido corporal. Que simple ¿verdad?

Diferenciemos a 2 tipos de consumidores: deportistas de élite y los aficionados al culturismo y deportes de resistencia.

1) Deportistas élite:

  1. Culturistas profesionales, competidores fitness, etc.
  2. Atletas Profesionales, ciclistas, futbolistas, etc.

2) Deportista aficionado:

  1. Joven que quiere mejorar su apariencia con un trabajo de desarrollo muscular.

Entre estos grupos hay grandes diferencias, aunque no por ello se justifique en ningún caso el consumo de estas sustancias.El grupo élite vive -o intenta vivir- del deporte y normalmente está controlado por profesionales, lo que suele asegurar que las sustancias sean de una calidad óptima y sabe el riesgo al que se expone. El grupo deportista aficionado, sin embargo, utiliza estos anabolizantes para tener el físico más llamativo de la playa. Está controlado por peluqueros, carniceros, administrativos, monitores de gimnasios… Es decir, personas aficionadas al deporte sin formación que venden este tipo de productos sin escrúpulos a cualquier persona independientemente de la edad, sexo o enfermedades que tenga esa persona. Además, no sabe la procedencia ni la calidad de ese ciclo anabólico y, por supuesto, no tiene ni idea del riesgo real que puede suponer para su salud en los días, meses, años venideros, porque la aparición de los problemas causados por estas sustancias no tienen fecha concreta de aparición, pero el daño está hecho.

En mi segundo año de carrera tuvimos que realizar un estudio a una persona: podía ser desde nuestros padres hasta un atleta, cualquier persona era válida. Mi estudio fue sobre un campeón de España de culturismo y por ese estudio me otorgaron la matrícula de honor en la asignatura de nutrición y actividad física. Este estudio se basaba en los cambios brutales que sufría el cuerpo del atleta: de peso, líquidos, carácter, intolerancias de ciertos alimentos y de analítica sanguínea, problemas de impotencia sexual y alopecia. Estos fueron los parámetros que más se alteraron en este atleta.

Cuida tu salud y disfruta de toda tu vida, no solo de épocas puntuales.

Roberto Oliver Bolívar

Director NUTRITRAINCLINIC